domingo, 22 de noviembre de 2009

ascensores y autobuses

hace tan solo unas horas salí de tu casa. De estar contigo. Esta mañana todo era una mierda, y después de verte, todo parecía tan fácil...
Hasta que cerraste tu puerta y me metí en el ascensor. Sebtí el peso de mis obligaciones y de la rutina. Otra vez. El ascensor solo tenia una capacidad de carga de 6 personas. Chirrió y me precipite al vacio. Cuando me desperté, limpié el polvo del abrigo y de mi cara. Salí ccomo puede de aquel hueco. Agarré la tristeza con fuerza, hice palanca y conseguí abrir la puerta del ascensor. Hicé una montaña con falsas ambiciones, me subí encima de ella y escalé. Una vez que estuve fuera, saqué uno de los dos cigarros que me quedaban. Caminaba sin prisa pero sin pausa. Y entonces ví como se me escapó el autobús, delante de mis narices. No hice nada, simplemente fumaba viendo mi oportunidad aceleraba y se perdia entre un bosque de farolas.
Seguí andando por la calle, y pude divisar a lo lejos otro autobús. Demasiado lejos como para cojerlo, y yo estaba demasiado cansado como para correr.
Entonces dí un paso, luego otro y otro. Y derepente erstaba acelerando. Corrí y corrí. Este cada vez se alejaba más y más. Tiré el cigarro. Cada vez iba mas deprisa. Desde el primer momento supe que no lo cojeria. Y a nadie le gusta fracasar.
Por eso, cuando el autobus me supero y desapareció, yo seguí corriendo hasta que atrabesé mi imaginaria linea de meta.
Me esperaba una bronca enorme en casa, una discusion que no parecía acabar nunca.
pero yo nunca me sentí tan vivo. Ojalá me hubieras visto correr pequeña. Hubieses estado muy orgullosa de mí. Te lo juro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario